Tips para mamá

Cómo decirle a mi hijo que no tengo todas las respuestas

Hace poco estaba escuchando un podcast que hablaba de las creencias, pero en algún punto uno de los conductores hizo un comentario que me hizo pensar, y es que muchas veces hemos caído en esto de que, por ser papás, debemos de tener todas las respuestas y hacemos creer a nuestros hijos que es así, en especial con el típico “porque yo lo digo”. 

¿Cuántas veces no escuché esa frase? Por eso me llegó la frase y quise compartir esta nota contigo. 

Mamá y papá también son humanos

Es cierto que ante los ojos de nuestros hijos muchas veces intentamos parecer invencibles, en especial en esos momentos en los que necesitan de nuestro apoyo en una situación complicada, lo que puede ser que les dé una imagen un tanto distorsionada. 

Lo mismo pasa cuando nos preguntan cosas; de pequeños es fácil explicarles las cosas que nos rodean y cómo es que funcionan, pero cuando van creciendo, las preguntas se van complicando y, aceptémoslo, no siempre tenemos la respuesta. 

De ser estas figuras todopoderosas que lo sabemos todo cuando apenas tienen unos años, pasamos a ser simples mortales ante sus ojos cuando se acercan a la adolescencia, y eso está bien. 

El mostrarnos como somos es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, nosotros y el vínculo entre ellos y nosotros. Mostrar que no siempre estamos en nuestro mejor momento o que en realidad no tenemos un chip con todo el conocimiento del universo no nos hace menos o malos padres, simplemente nos hace humanos. 

Es más dañino seguir queriendo mantener ese estatus de superhéroe ante sus ojos y que después se sientan engañados por descubrir que un “porque yo lo digo” no tiene mucha validez en el mundo real. 

¿Podemos hacer algo para hacer más llevadero el cambio? 

También hay que decir que este punto en que dejamos de ser los héroes no es fácil para ninguna de las partes, pero lo podemos hacer más llevadero, y para ello te comparto los siguientes tips: 

Reconoce cuando tu hijo, aunque sea pequeño, tiene razón en algunas cosas y que muchas veces tú puedes estar equivocado, eso le da confianza a tu hijo de decir lo que piensa, mientras le das el ejemplo de que no está malo no saber o equivocarse, lo importante es reconocerlo y rectificar. 

Ese punto va ligado a que, cuando te hayas equivocado, pide perdón a tus hijos, ya sea cuando hayas perdido los nervios y les hayas gritado, te hayas equivocado en algo u olvidado algo, pide perdón, este también es un ejemplo y aprenden de ti que no es malo equivocarse. 

No guardes o disimules lo que sientes, a veces mamá se cansa o papá no tuvo un buen día y no tiene ánimos de jugar al PlayStation. Mostrar nuestros sentimientos no es malo, al contrario, así los chicos aprenden que las emociones se deben de sentir sin que nos domine eso sí. 

Por último, no pretendemos saberlo todo, cambiemos ese “porque yo lo digo” y las actitudes de “ya lo sabía” por la frase de “No lo sé, pero podemos descubrir la respuesta juntos”, podemos crear vínculos y puentes de comunicación más sanos si tan solo aprendemos a decir que no tenemos la respuesta a todo, pero siempre está la opción de investigar, leer y aprender de la mano de nuestros pequeños. Sin mencionar que nos quita un peso muy grande de encima. 

 

Esta es la reflexión que quería compartir contigo y que espero te sirva para tener una relación muy sana con tus pequeños una vez que se acerquen a la adolescencia. 

 

¡Nos leemos pronto! 

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