Tips para mamá

¿Cómo alcanzar la motivación?

La infancia es el mejor momento para enseñar y guiar a nuestros hijos mientras les hablamos de perseverancia, de la organización y de la responsabilidad, valores que les servirán para lograr las metas y objetivos que se vayan planteando. 

Es común que la curiosidad de los niños los mantengan en el camino, pero habrá ocasiones en las que querrán dejar lo que están haciendo, por lo que es necesario enseñarles sobre la motivación. 

Saber cómo controlar las emociones 

Así como nosotros nos podemos levantar con ánimos de conquistar el mundo y otros no queremos saber de él, lo mismo pasa con los niños y hasta de una forma más marcada, ya que ellos se rigen por una emoción fundamental, el placer, hacen lo que los hace felices.  

Es posible que cuando los pequeños se sienten desmotivados quieran aislarse y descansar, pero, como sabemos, no es bueno que nuestras emociones rijan la manera en que actúan, por lo que necesitamos enseñarles que si se sientan a espera que la inspiración y la motivación les llegue, puede que no terminen sus tareas.  Hay que enseñarles a construir la motivación. 

La motivación es un compromiso con uno mismo 

Durante esta etapa de la infancia y la juventud es parte de nuestro trabajo enseñarles cómo comprometerse consigo mismo como un medio de combatir la falta de motivación, ya que implica tomar el control y actuar, aunque falte la motivación. 

Un ejemplo común, y que me pasó con mi hijo mayor, es cuando quieren entrar a un equipo, en mi caso fútbol, un deporte que disfruta mucho, pero que hay días que no le apetece ir, ya sea porque no está de humor o por otra razón.

Es en estos momentos donde tengo que recordarle el compromiso que tiene consigo y con los demás chicos, lo divertido que será ver a sus amigos, además de que seguro al final de la práctica se sentirá mejor. Esto suele darle la motivación necesaria para afrontar la práctica en esos días “difíciles”.

Es posible que en la infancia sea un periodo más fácil para encontrar la motivación, pero en la adolescencia se empiezan a vivir otros tipos de situaciones que puedan hacer un poco más difícil encontrar una fuente de motivación en esos días donde uno no quiere saber del mundo, porque, seamos sinceros, es imposible levantarnos todos los días con la motivación al 100%, pero podemos recordarles que ellos tienen el control de sus emociones y pueden encontrar algo que los motive a realizar una tarea en específico. 

No es magia, es trabajo 

Es muy seguro que después de varias veces que experimenten la falta de motivación y noten que la van teniendo cuando ya van a la mitad de la tarea que no querían hacer o de la práctica a la que no querían ir, solitos vaya aprendiendo a controlar sus emociones y descubrir que la motivación se puede ir construyendo poco a poco. 

De esta manera, los chicos irán creando las bases para enfrentar, no solo tareas que disfruten, sino otras que no sean tan de su agrado, pero que al final tienen que cumplir y que será una gran herramienta para la vida adulta.

 

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